Paso a paso cómo hacer flores de tela fáciles

Flores de tela hechas a mano

Las flores de tela hechas a mano son una forma encantadora de añadir un toque personal y único a cualquier proyecto de manualidades. Desde la decoración del hogar hasta accesorios de moda, estas flores pueden transformar lo ordinario en algo extraordinario. Con una amplia gama de telas y colores para elegir, las posibilidades de diseño son infinitas, permitiéndote expresar tu estilo y creatividad de manera sencilla y divertida.

Una de las grandes ventajas de las flores de tela es su durabilidad y versatilidad. A diferencia de las flores naturales, no se marchitan con el tiempo, lo que las hace ideales para eventos especiales o como adornos permanentes. Además, al ser hechas a mano, cada flor es única, lo que les da un valor añadido ante la creciente demanda de productos artesanales y personalizados en el mercado actual.

Crear flores de tela también es una excelente manera de reciclar y reutilizar materiales. Puedes transformar retazos de tela, ropa vieja o cortinas en desuso en hermosas obras de arte. Esta práctica no solo es económica, sino que también contribuye a la sostenibilidad y al cuidado del medio ambiente, al dar una nueva vida a materiales que de otro modo podrían ser descartados.

El proceso de confección de estas flores es accesible para personas de todos los niveles de habilidad en costura. Desde principiantes hasta expertos, todos pueden disfrutar de la satisfacción de crear algo hermoso con sus propias manos. Además, realizar estas manualidades puede ser una actividad relajante y terapéutica, ofreciendo una pausa en el ajetreo diario para enfocarnos en la creación de algo bello.

En esta entrada vamos a proponerte un tutorial de flores de tela hechas a mano para que puedas decorar cupcakes, tartas, diademas y tocados y todas las ideas creativas que se te pasen por la cabeza y necesiten tener una decoración especial.

Para ello necesitaremos los siguientes materiales:

    • Tijeras para tela
    • Bolígrafo o lápiz
    • Aguja e hilo
    • Pistola de pegamento
    • Un círculo para trazar (de plástico o cartón puede servir)
    • Un palo de madera o plástico

Comenzaremos trazando un círculo de unos 2,5 centímetros de diámetro en la tela elegida, intentaremos comenzar siempre por una de las esquinas de la tela dado que necesitaremos 16 circunferencias, aunque cada mitad de la flor necesite 8. Una vez marcados, iremos recortando con la tijera poco a poco, asegurándonos de que quede lo más circular posible.

Doblaremos el primer círculo por la mitad y después volveremos a doblarlo, otra vez por la mitad. Para fijarlo bien, usaremos la aguja y el hilo por la esquina que se crea al doblarlo dos veces. Haremos lo mismo con los siete trozos de tela restantes, uniéndolos finalmente todos con la aguja e hilo por la zona de su esquina.

Tiraremos fuertemente del hilo y lo anudaremos para que todos los trozos de tela queden bien unidos, de esta forma, además de fijarlo, veremos cómo nuestra flor “florece”. Cuando lo tengamos hecho, pegaremos la tela a un palo a la diadema o al objeto que queramos y lo dejaremos secar. Haremos lo mismo con los otros ocho trozos de tela y otro palo, con lo que tendríamos dos mitades.

Una vez todo esté seco, pegaremos los palos y las flores haciendo que de dos mitades nos quede una flor completamente redonda y muy vistosa.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *